Toca una cuerda y la app te dice qué tan cerca estás. Verde grande = afinado. Sirve para soprano, concierto, tenor y barítono.
Metrónomo
Marca el tiempo para practicar tu rasgueo. Ajusta la velocidad o golpea el botón al ritmo que quieras.
Acordes
180 acordes con todas sus posiciones en el mástil. Cada dedo tiene su color, igual que en las láminas del taller.
Grabar
Grábate tocando, con el metrónomo o con la letra pasando en pantalla. Todo ocurre en tu teléfono: nada se sube a ningún lado.
Galería
Tus tomas quedan aquí, para verlas, recortarlas a la medida de cada red y descargarlas cuando quieras.
Afinador
–
acerca el ukelele
— Hz
Cuerdas de esta afinación
Toca cualquier cuerda y la app reconoce sola cuál es.
Tamaño de ukelele
Afinación
Metrónomo
90BPM
Compás
Subdivisión
Galería
Todavía no hay grabacionesLo que grabes en Grabar y guardes aquí aparecerá en esta lista.
Acordes
Posición 1 de 1
Toca cualquier nota del diagrama para escucharla sola
1 índice2 medio3 anular4 meñique
Nota
Tipo de acorde · 15
Nomenclatura
Modo rasgueo
en desarrollo
Toca cada casilla para cambiar el gesto: abajo, arriba, apagado o silencio.
90BPM
Es el mismo tempo del metrónomo: cambiarlo aquí lo cambia allá.
Acorde con el que suena
Separación entre cuerdas
automs
Es el tiempo que tarda la mano en cruzar las cuatro cuerdas. En automático se ajusta solo al tempo. Súbelo para un rasgueo más lento y abierto; bájalo y se acerca a un acorde de golpe.
Patrón
Cómo practicarlo
Empieza al 60 % de la velocidad a la que quieres tocarlo y sube de a 5 BPM cuando te salga tres veces seguidas sin fallar. La mano sigue bajando y subiendo siempre, aunque la casilla esté vacía: lo que cambia es si toca las cuerdas o no.
Tablatura
en desarrollo
La rejilla
Cada fila es una cuerda y cada columna, un tiempo. Elige un traste abajo y toca una casilla para poner la nota; tócala otra vez para quitarla. El 0 es la cuerda al aire.
Traste que vas a poner
Cómo suena
Es el mismo tempo del metrónomo: cambiarlo aquí lo cambia allá, como en las progresiones y en la proyección.
Tu ukelele
La rejilla se arma con tu afinación, no con una fija. Si cambias de tamaño o de afinación, las cuerdas y lo que suena cambian con ella — las notas que ya escribiste se quedan donde están, porque una tablatura se escribe por traste, no por nota.
Progresiones
en desarrollo
Tonalidad
Familia
La vuelta
90BPM
Es el mismo tempo del metrónomo y del rasgueo: cambiarlo aquí lo cambia allá.
2 compases
Con qué rasgueo suena
Elige uno de los que trae la app o uno de los tuyos. Con Editar vas al modo rasgueo a cambiarlo o a crear uno nuevo.
Cómo practicarlo
Primero solo mira la tira y di los nombres en voz alta al ritmo, sin tocar. Después toca únicamente el cambio de acorde, con un golpe por compás. El rasgueo completo va al final, y con dos compases por acorde si el cambio no alcanza a llegar: es preferible a bajar el tempo, porque la mano derecha sigue aprendiendo a la velocidad real.
Proyección
en desarrollo
Conjunto de acordes
La secuencia
Toca una tarjeta para cambiar el acorde, o arrástrala para moverla de lugar. Con + eliges uno nuevo en ese punto exacto, y con ✕ lo quitas — pregunta antes. El número de abajo es cuánto dura: arrástralo de lado a lado.
El archivo .ariukeproj lleva la vuelta entera —acordes, duraciones y rasgueos— para pasársela a alguien. Al importarlo entra como un conjunto nuevo: nunca reemplaza lo que ya tienes.
Llevártelo en video
Graba la vuelta tal como se proyecta, para mandarla por mensaje o subirla. El botón de los tres números decide si el archivo empieza contando los tiempos de entrada, como en la sala; apagado, arranca directo en el primer acorde.
Cómo se cuenta
Es el mismo compás del metrónomo: cambiarlo aquí lo cambia allá. Dos tempos distintos según desde dónde se mire sería un error difícil de notar y peor de explicar.
Biblioteca
en desarrollo
Cargando el catálogo…
Buscando los libros…
Los libros se leen dentro de la app. El primero que abras se descarga y queda guardado para las próximas visitas, así que después se abre sin conexión — por eso conviene abrirlos con red de casa: el peso de cada uno está a la vista.
—guardado
Cargando el libro
de —100 %
Grabar práctica
0:00
3
1.0×
Lienzo del video
Comprobando salida de audio…
Entradas y salidas
Cámara
Micrófono
Salida de audio y monitoreo
Estás grabando. Los aparatos no se pueden cambiar en marcha: cambiarlos cortaría el sonido de la toma. Detén la grabación para elegir otros.
Teleprompter
Toca para agregar a la secuencia
Acordes por línea
Secuencia
Letra o notas
Opacidad · 70%
Velocidad · 1.0x
Tamaño · 20 px
Posición
Zonas ciegas
Marca las áreas que la interfaz de cada red suele tapar, para no dejar ahí nada importante. Son aproximaciones: conviene contrastarlas con la app real antes de publicar.
Plataformas · puedes activar varias a la vez
Opacidad · 50%
Gracias por llegar hasta aquí
El 21 de enero de 2018 nos reunimos por primera vez con una idea que
sigue siendo la misma: el ukelele es un instrumento de paz. No porque
resuelva los problemas del mundo, sino porque tiene la capacidad de reunir a
personas que antes eran desconocidas y convertirlas, canción tras canción, en
una comunidad.
Todo comenzó con el 1.er Taller Inicial, abierto en Arica para
cualquier persona, incluso para quienes nunca habían tomado un instrumento. De
esa experiencia nacieron 21 láminas ilustradas, construidas acorde por
acorde y canción por canción, junto a muchas historias que hoy forman parte de
la memoria del club.
Esta aplicación nace para cuidar ese espíritu, facilitar el reencuentro y
seguir creando oportunidades para compartir música.
Esta iniciativa está dedicada a todas las personas que participaron en
aquellos primeros encuentros y, de manera especial, a mi prima,
Christina Jiménez Ugalde, cuyo apoyo fue fundamental para hacer posible
el inicio de este proyecto.
Que este espacio siga recordándonos que la música tiene algo extraordinario:
nos invita a detenernos, escucharnos y volver a encontrarnos. En tiempos donde
es fácil desconectarnos unos de otros, compartir una canción sigue siendo una
de las formas más sencillas y valiosas de construir comunidad.
Instalar Ariuke
Metrónomo de la grabaciónEs el mismo del módulo Metrónomo: lo que cambies aquí queda cambiado allá
90BPM
Compás
Subdivisión
El clic se oye solo por los audífonos y no queda en el video:
se graba la cámara limpia. Sin audífonos se colaría por el micrófono.
Acerca de esta versiónAriuke Club de Ukeleles
Versión
Compilación
Copia al mando—
Descompresor—
Funciona sin conexióncomprobando…
Instalada en el dispositivo—
Espacio ocupado—
Detección—
Si la app queda en blanco o se comporta raro después de una
actualización, reiniciarla borra las copias guardadas y la vuelve a instalar. No toca tus grabaciones.
Hay una versión nueva lista.
Zona reservada
Lo que viene está guardado bajo clave. Si el club te la pasó, escríbela.
Código
En desarrollo
Lo que viene para la app y para el club. Nada de esto está listo todavía; cada punto dice en qué estado va.
Arica, Chile
Se abren fuera de la app, en una pestaña nueva.
Revisa tu grabación
Guardar en tu dispositivo
Todo queda dentro de Ariuke. Descarga lo que quieras tener en el carrete del teléfono o en el computador.
De esta grabaciónLo que produjiste aquí: la toma y su recorte
Estos archivos viven dentro de la app. Para guardarlos en tu
dispositivo, usa el botón de descargar de cada grabación.
Elegir el acorde
La vista previa de abajo es el acorde de verdad, con su digitación. Se actualiza al tocar, así se elige mirando la mano y no el nombre.
Con teclado: 1 a 7 para do, re, mi, fa, sol, la y si · la fila QWERTY para el tipo · Enter guarda y Esc cancela.
Nota
Tipo de acorde · 15
Cuánto dura
El rasgueo es de este acorde: una vuelta puede cambiarlo a mitad de camino. Se guarda el patrón entero, no su nombre, así viaja completo al exportar.
Nombre del conjunto
El nombre es solo para reconocerlo en la lista. Puede repetirse.
Qué es una progresión
Una progresión es un orden de acordes que se repite. Casi ninguna canción inventa acordes nuevos a cada rato: elige tres o cuatro y los da vuelta una y otra vez mientras cambia la letra y la melodía encima. Ese giro es la progresión, y es lo que sostiene la canción por debajo.
Se escriben con números romanos y no con nombres de acorde, y esa es toda la gracia. I es el acorde de la tonalidad en la que estés, IV el que está cuatro escalones más arriba, V el de cinco. Así, I–V–vi–IV es la misma vuelta en cualquier tono: en DO son C·G·Am·F y en RE son D·A·Bm·G. Aprendes una y te sirve para todas.
Las mayúsculas son acordes mayores y las minúsculas, menores. Por eso vi se escribe chico: suena melancólico. Y vii° lleva ese círculo porque es disminuido, un acorde tenso que casi siempre está de paso.
Cambia la tonalidad y no cambies nada más. Es lo que hace un grupo cuando una canción le queda alta para cantar: mueve el tono y la vuelta sigue siendo la misma. Aquí eso es tocar otra nota en la fila de arriba.
Las familias ordenan las dieciséis por para qué sirven: las populares son las que más canciones acompañan, las cadencias enseñan a cerrar una frase, las de color traen acordes prestados de fuera de la escala, y el blues tiene su propia forma de doce compases que se repite igual desde hace un siglo.
Cómo se practica: primero solo mirando la tira y diciendo los nombres en voz alta al ritmo, sin tocar. Después solo el cambio de acorde, un golpe por compás. El rasgueo completo va al final.
Qué es una tablatura
Una tablatura no dice qué notas suenan: dice dónde poner los dedos. Por eso se aprende antes que las partituras y por eso la usa casi todo el mundo que toca ukelele o guitarra sin haber estudiado música.
Cada fila es una cuerda de tu ukelele, en el mismo orden en que las ves al mirar hacia abajo: la de arriba en la rejilla es la más aguda. Cada número es el traste donde aprietas esa cuerda, y el 0 significa tocarla al aire, sin apretar nada.
Las columnas son el tiempo. Cada compás está separado por una línea más marcada, y dentro de él las casillas se reparten según cuántas notas quieras por tiempo: dos para algo tranquilo, cuatro para algo más movido.
Aquí escribes lo que quieras, nota a nota. No hay patrón que se repita — para eso está el rasgueo, que es un ciclo corto, y para eso vendrá el modo arpegio. Una tablatura es para una melodía, un punteo, la entrada de una canción: cosas que pasan una vez y siguen.
Empieza por algo de cuatro notas que ya sepas tararear, ponlo despacio y súbelo de a poco. Escribir lo que tocas es la forma más rápida de dejar de olvidarlo: lo que hoy sacas de oído y mañana se te fue, escrito se queda.
Qué es un rasgueo
Rasguear es cruzar las cuatro cuerdas con la mano en un solo movimiento, en vez de tocarlas una por una. Lo que distingue un rasgueo de un acorde es que las cuerdas no suenan a la vez: suenan una detrás de otra, con unas milésimas entre medio. Eso es lo que el oído reconoce como «rasgueo».
La mano no se detiene nunca. Baja y sube todo el rato, como un péndulo. Lo que cambia de una casilla a otra no es si la mano se mueve, sino si toca las cuerdas al pasar.
Abajo
La mano baja rozando las cuerdas, de la más grave a la más aguda. Es el golpe con más cuerpo, y casi siempre cae en el tiempo fuerte.
Arriba
La mano sube y roza en sentido contrario. Suena más liviano porque alcanza menos cuerda: por eso rellena entre golpe y golpe sin taparlo.
Apagado
La mano toca las cuerdas y a la vez las frena, así que suena el golpe pero no la nota. Se le dice también muteado o chunk, y es lo que da el aire percusivo.
Silencio
La mano pasa de largo sin tocar. No es «no hacer nada»: el movimiento sigue, y ese hueco es justo lo que le da ritmo al patrón.
Se lee de izquierda a derecha, contando en voz alta «uno y dos y tres y cuatro y». Cada número es un tiempo, cada «y» es la mitad entre dos tiempos.
Por qué se afina antes de tocar
Un ukelele desafinado no suena mal por tu culpa. Las cuerdas de nailon se estiran con el calor, con la humedad y con el uso, y basta un rato de práctica para que se muevan. Le pasa a todo el mundo, todos los días.
Afinar es devolver cada cuerda a su nota. En el ukelele son cuatro, y la afinación más extendida es sol, do, mi y la — la que casi todos aprendemos primero. Cuando las cuatro están donde deben, los acordes que aprendiste suenan como los aprendiste, y tocar deja de ser una lucha contra el instrumento.
Pero no todos los ukeleles se afinan igual, y este afinador lo sabe. Elige primero tu tamaño —soprano, concierto, tenor, barítono, sopranino o bajo— y después la afinación, porque cada tamaño tiene las suyas. Un barítono va en re, sol, si, mi y no en sol-do-mi-la: no está mal afinado, es otro instrumento. Y el Low G cambia la primera cuerda por una más grave, que es lo que da ese sonido más lleno que quizá escuchaste y no supiste de dónde salía. También están la afinación en re, la Chicago y el slack key, para cuando quieras probar.
El afinador escucha por el micrófono, así que necesita oírte: acerca el ukelele y toca una cuerda sola, sin apagarla con la otra mano. En automático reconoce cuál estás tocando; en por cuerda le dices tú cuál quieres ajustar, que ayuda cuando una está muy lejos de su nota.
Gira la clavija despacio y de a poco, y siempre subiendo hacia la nota, no bajando: la cuerda se asienta mejor. Si se pasa, afloja de más y vuelve a subir.
Un hábito que cambia todo: afina cada vez que sacas el ukelele, aunque lo hayas afinado ayer. Son treinta segundos, y es la diferencia entre practicar y pelear.
Para qué sirve el metrónomo
El metrónomo marca un pulso que no se acelera cuando te pones nervioso. Ese es todo su trabajo, y es más importante de lo que parece: casi nadie toca desparejo porque le falten dedos — toca desparejo porque corre en lo fácil y frena en lo difícil, sin darse cuenta.
El tempo son los golpes por minuto. El compás dice cada cuántos golpes vuelve a empezar la cuenta: en cuatro cuartos cuentas «uno, dos, tres, cuatro» y el uno suena distinto, porque es donde apoya la música. La subdivisión parte cada golpe en dos o en tres, y sirve cuando el rasgueo tiene movimientos entre medio.
Si no sabes a qué velocidad va una canción, usa tap tempo: golpea el botón al ritmo que llevas en la cabeza y la app calcula el número. Y el tempo que pongas aquí es el mismo que usan las progresiones y la proyección: se cambia en un sitio y vale en todos.
Empieza más lento de lo que crees. Al 60 % de la velocidad final, y sube de a cinco golpes cuando te salga tres veces seguidas sin fallar. Suena a poco y es lo que de verdad funciona: lo que se aprende despacio y bien, después sale rápido solo.
Tocar a tiempo se aprende, no se nace con ello. Nadie llega con el pulso puesto: se le va pegando a quien practica con él, sin darse cuenta y en menos tiempo del que cree. Un día pones una canción, entras solo y en su sitio, y ese día entiendes para qué era todo esto.
Cómo se lee un diagrama de acorde
Un acorde son varias notas sonando juntas. En el ukelele se consigue apretando algunas cuerdas contra el mástil y rasgueando las cuatro a la vez. El diagrama es el mapa de dónde va cada dedo.
Míralo como si tuvieras el ukelele de frente, con el clavijero arriba: las cuatro líneas verticales son las cuerdas y las horizontales, los trastes. Cada punto es un dedo, y cada dedo tiene su color — el mismo color que en las láminas del taller, para que no haya que traducir nada entre la pantalla y la pared.
Un mismo acorde se puede tocar en varios sitios del mástil. Suenan casi igual pero no idéntico, y unos se alcanzan más cómodos que otros según de dónde vengas. Por eso hay más de una posición: no es una prueba, es elegir la que te queda a mano.
Toca cualquier nota del diagrama para escucharla sola. Sirve para afinar el oído a lo que estás apretando, que es distinto de escuchar el acorde entero.
Al principio duele un poco y se apaga alguna cuerda. Es normal y se pasa: la yema se endurece en unas semanas. Aprieta cerca del traste, no encima, y curva los dedos para no rozar la cuerda de al lado.
Por qué vale la pena grabarse
Mientras tocas no puedes escucharte de verdad. Tienes la cabeza en el acorde que viene, en el dedo que no llega, en la letra. Grabarte es la única forma de oír lo que sale en realidad, y casi siempre es mejor de lo que creías en dos cosas y peor en una — esa una es en la que conviene trabajar.
Puedes grabar con el metrónomo sonando o con la letra pasando en pantalla, a la velocidad que le pongas, para no soltar el ukelele a buscar el papel.
Las guías que ves aquí no salen en el video. Las líneas, los rótulos y la letra son para ti mientras grabas; el archivo sale limpio.
El lienzo decide la forma del video: vertical para historias, cuadrado, o tal como lo ve la cámara. Elegirlo antes ahorra tener que recortar después.
Todo ocurre en tu teléfono. Nada se sube a ningún lado, ni se envía a ningún servidor: la grabación queda en tu aparato hasta que tú decidas qué hacer con ella.
Qué guarda la galería
Aquí queda lo que grabaste y decidiste conservar. Puedes volver a verlo, recortarlo a la medida de cada red y descargarlo cuando quieras.
Lo más útil de tener las tomas juntas no es publicarlas: es volver a la de hace un mes. El avance en un instrumento es lento de sentir y evidente de ver, y nada anima tanto como comprobar que aquello que costaba ya sale sin pensarlo.
El recorte ajusta el encuadre a la forma que pide cada sitio. Se hace sobre una copia: la toma original se queda como estaba.
Esto no es un respaldo. Las grabaciones viven en el almacenamiento de este navegador, y se pierden si borras los datos del sitio o cambias de teléfono. Lo que quieras conservar de verdad, descárgalo.
Qué es el modo proyección
Es la pantalla para tocar en grupo mirando todos lo mismo. Armas la vuelta de acordes una vez, la proyectas en un televisor o la pones en el atril, y ya nadie tiene que acordarse de qué viene después.
Se ve el acorde de ahora en grande con su digitación, y al lado el que viene y el siguiente. Ese aviso por adelantado es la diferencia entre llegar al cambio o perseguirlo: la mano necesita un par de tiempos para prepararse.
Cada tarjeta tiene su duración y puede llevar su rasgueo. La cuenta corre con el mismo tempo del metrónomo, y antes del primer compás hay una cuenta atrás para que todos entren juntos.
La vuelta se puede guardar, pasar a otra persona como archivo, sacar en una lámina para imprimir o exportar en video para mandarla por mensaje.
Para un taller: proyecta la vuelta y pide primero que solo digan los nombres en voz alta al ritmo, sin tocar. Después, un golpe por acorde. El rasgueo completo, al final. Se aprende antes y se frustra menos.
Qué hay en la biblioteca
Cancioneros y métodos de ukelele de dominio público: libros lo bastante antiguos como para que sus derechos ya hayan vencido, y que por eso se pueden leer y compartir libremente. Muchos son de las primeras décadas del ukelele, cuando el instrumento recién salía de Hawái.
Se leen dentro de la app, sin salir a otra aplicación. El primero que abras se descarga y queda guardado en tu teléfono, así que después abre sin conexión — conviene abrirlos por primera vez con buena red.
Están en inglés y algunos tienen casi un siglo, así que la letra no siempre es cómoda. Se pueden acercar todo lo que haga falta, y también alejar para ver la página entera.
Si una copia te ocupa espacio y ya no la necesitas, quítala: el libro no se pierde, se vuelve a descargar la próxima vez que lo abras.
Leer estos libros es entrar donde alguien enseñaba lo mismo hace cien años, con las mismas cuatro cuerdas. Casi todo lo que decían sigue siendo cierto.
Cosas que conviene saber
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